asno:
Estoy empezando a desarrollar una idea en mi cabeza de cómo se podría atacar el problema de un robot consciente. Parto de tres ideas:
- Las conexiones entre conceptos crean conocimiento.
- La complejidad de un sistema se puede ver como una medida de su consciencia.
- Definición de un marco común para la reutilización libre de sistemas robóticos.
En el artículo “Can Machines Be Consciuos?” [1] del IEEE Spectrum presentan una idea que me gusta mucho. La consciencia no depende de nuestra memoria, ni de nuestra percepción casi (leer el artículo), sino de la integración del sistema y su relación con el entorno. La percepción del sistema como una unidad en el entorno.
¿Cómo podemos establecer ese marco común de diseño de robótica donde pueda ser reutilizable cualquier sistema para generar un sistema más complejo?
Está claro que hay sistemas que distinguen caras, otros objetos inanimados en tres dimensiones, incluso matrículas de coches o coches para multarlos. ¿No hay una opción para combinar toda esta información conjuntamente? ¿Cuál es un marco de conocimiento más global?
Hasta hace poco pensaba que una posibilidad era la utilización de una ontología como un diccionario de conocimiento común para que las partes pudieran comunicar entre sí la información.
Seguramente será una pregunta muy sencilla para alguna persona. Pero no se me ocurre como se puede hacer la reutilización de esa información (independientemente de circuito, lenguaje, …). Esto me lleva, ¿cómo se representa el conocimiento? ¿Cuál es la unidad de conocimiento?
[1] http://spectrum.ieee.org/jun08/6278
Si el conocimiento es representable por medio de símbolos, entonces la medida la aporta la Teoría de la Información. En el artículo de referencia se hace alusión a dicha teoría y a otra relacionada que es la Teoría de la Información Integrada.
Vale decir que la magnitud que mide la información no tiene en cuenta el significado de los símbolos; tanto da “blanco” que “negro”, el bien o el mal, un hombre o una mujer. Solo son símbolos. Tal vez no sea necesario para algunas cosas reparar en dicho significado ya que, como se suele decir, para gustos hay colores. Así se podría explicar la variadísima casuística de la forma de ser de cada persona y por que, por ejemplo, a unos les gustan unas canciones que otros detestan. Eso ya forma parte de la interpretación que le da cada uno y ésta depende mayormente de lo vivido, es decir, de la interacción con el entorno. ¿Podría ser así? De momento me limito a formular conjeturas sobre todo esto, pero tal vez sea cierto y suficiente para establecer la base de la conciencia artificial.
Siempre nos han vendido el misterio de la conciencia como algo terriblemente complejo e insondable. Lo cierto es que desde el punto de vista de la ciencia clásica es así. Pero tal vez haya que romper un poco las reglas y preguntarle a los poetas por nuevos teoremas y leyes físicas. Tal vez haya que atreverse con lo oculto, lo desconocido y lo poco claro; observarlo desde la orilla del rigor científico para sacar alguna conclusión sorprendente. Hay mucho camino por delante…