Decadente arte
11 Apr 08

Oriente y Occidente

Clerval no compartió nunca mi afición por las ciencias naturales y sus estudios eran muy distintos de aquellos a los que yo me había consagrado. Vino a la universidad con la intención de estudiar lenguas orientales, puesto que esto le permitiría llevar a cabo el plan de vida que se había trazado. […]

[…] Cuando se examinan los escritos de oriente, la vida parece un edén lleno de rosas y bañado incesantemente por el sol: «En las sonrisas y caricias de una dulce enemiga, en el fuego que consume vuestro propio corazón…» ¡Qué distintas estas frases a la viril y heroica poesía de la Grecia y Roma clásicas!

― Mary Shelley, “Frankenstein”